SEGUIDORES DEL AVERNO

15 de junio de 2017

INSERVIBLE MAÑANA



Había resignado veinticinco centavos para la fuente de la nueva plaza San Martín. Es horrible, inservible mañana. Veinticinco centavos para una fuente sin un querubín que pudiera mear distraído. El lujo del frío quebraba el pelo de una vieja que sentada abajo de un árbol de paltas fumaba su último cigarrillo. La mirada gris de un ñoqui hacía resaltar el entusiasmo genérico de un vago. Las palomas listas para el guiso del hambre, los jóvenes plantando banderas y cantando baladas salvajes, dos hombres masturbando a un gato, y el sexo de un lagarto que se borra sobre el regazo de un ánimus infinitamente podrido.
¿Por qué no ser, espontáneamente, quien se baje los pantalones y tomar el lugar de un querubín postergado? 
Mañana perdida para siempre. Veinticinco centavos me había costado una meada en esa fuente. Veinticinco centavos para una fuente que evade impuestos y es experta en lavar dinero.

(Ariel Van de Linde)

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