SEGUIDORES DEL AVERNO

15 de junio de 2017

A ELLA



A ella, que le sobra una sonrisa
para una flor inquieta
o para un pájaro que perdió su canto
o para un mundo falto de tierra,
le regalo esta imagen sin cara.
Le atribuyo el desierto 
para que dibuje en la arena
los que otros disfrutarán invisiblemente.

A ella, que le sobra caricia en sus manos
para tocar la espalda de la luna
o para darle luz a un sol eclipsado
o para eternizar la lágrima discreta de un niño,
le regalo estos ojos gemelos.
Le entrego mi clarividencia
para vivir ciego 
y poder disfrutar mejor la metáfora de un sueño.

A ella, que le sobra universo en sus ojos
para mejorar la incredulidad del amor
o para llenar de vida a la incomprendida muerte 
o para crear un paraíso en el infierno,
le regalo este corazón de piedra.
Le doy el Tiempo que los hombres temen
para revivir en la carne 
la sencilla voz de un fin que no existe.

Le atribuyo mi esperanza, 
le entrego mi paciencia,
le doy mi respiro,
le regalo mi espíritu, que se aleja.

(Ariel Van de Linde)

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