SEGUIDORES DEL AVERNO

19 de enero de 2016

EL LABERINTO DEJÓ DE SER


El laberinto dejó de ser el laberinto,
ya no necesitamos de ese hilo,
ya podemos ver el disco de mármol
y el nacimiento del alba dentro de un sueño
que inexplicablemente nos conoce.
Sólo hay bailarinas
alrededor de Teseo
y una voz de papel
haciendo feliz a los prisioneros
en ese trémulo y pacífico infierno.
Yo vivo, yo muero,
yo soy el olvido y el eterno
y un pájaro
que se abisma hacia lo remoto
para no dejar de existir en estas rocas.
Los prisioneros 
hallaron mil y una salidas en el laberinto
pero todos eligieron no morir
y todos construyeron un altillo de sombra
que les permita perder las huellas de Minos, el otro adán,
que se ha entregado solitario a su deshecho y fiel destino.

¡Oh, Ariadna!, el Minotauro es el Poeta.


(Ariel Van de Linde)

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