SEGUIDORES DEL AVERNO

22 de agosto de 2015

ESCENAS



Al paso del universo;
oh diáfana escena de los tiempos
que fulgura invisible las generaciones
de niños y guerreros donde reposa
el olvido de aquello que no ha concebido.

Escenas de sueños desbordados
en esta inmensa Buenos Aires,
de jóvenes tejiendo los muros con dibujos sosegados,
tan parecidos a la muerte como una trunca
oración que rige pensamientos ignorados.

El amor, ese vasto y sencillo amor,
cosechador de una y otra escena
sin derrumbar su particular esencia,
esa pareja que celebró su primer beso
bajo la estatua del prócer, bajo el rocío.

A los ojos de cada ser
las locas escenas de la gente extasiada;
saltan y danzan y gritan como bellas
y alocadas criaturas excitadas por vivir.

¡Canten al viento sus escenas ocultas!
¡Canten por las noches que no duermen!
¡Canten al sol, ese oro inmenso del cielo!
¡Canten las escenas de todas las madres!
Madres que con sus manos limpian las
cascadas de los niños del África. ¡Canten!

La ciega anciana preguntó:
Qué es la vida, sino más que un ajar
sobre escenas inventadas por nuestra
consciencia, donde la química termina
cuando el paisaje de los secretos muere.

Qué será existir, si la muerte nos honra
con nuevos comienzos, con nuevas escenas.

Sobre la oda metafórica de los poetas
nos congregan sus vanas palabras en la hoja
infinita con versos de propicia anatomía.

Aunque el cuerpo del poeta muera, siempre
habrá escenas que cumplan con su intención.

Vagamos por largos caminos dentro de
este orbe gigantesco llamado tierra,
que sólo conoce la épica junto a un Dios
que es cosmos y creó... Escenas de esperanzas.

(Ariel Van de Linde)

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