SEGUIDORES DEL AVERNO

12 de febrero de 2015

EL LIENZO


Tomará un tiempo coser este ropaje,
injertar el hilo húmedo cuando declina su espalda
en la cama sin tiempo que aún recuerda el olvido.
Nunca había visto a una mujer 
con la mitad del cuerpo vestido de sombra,
una mujer que simplifica el brillo del cosmos
con mirada poderosa y lenta,
que huele a bosque y a tiempo en sus senos
y que yo la he recorrido tantas lunas en esta arena.
Ella aún, no ha visto mis manos alisar su cortina
ni los demorados jazmines de esa tela
que diluye en magma las montañas de su voz,
una mujer nuestra y de nadie y sólo ella
vanagloriando su arquetipo en una metáfora de espejos.
Dibujará este lienzo con su sílex herbario
y pintará los horizontes que ilumina la aurora de tus ojos;
inventaremos otro sueño, pisaremos mi alma con su noche 
intrincando una marea de amor ahogando la realidad
y escriberé con su pelo un poema que ignore los adjetivos.
Tal vez así nuestra chispa dejara entero este ropaje
o tal vez yo, lo engendre para un nuevo nacimiento
dejando de velar por una efímera carne, 
cuando la muerte sea la felicidad: como el sol, o cada estrella que perece.

(Ariel Van de Linde)

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