SEGUIDORES DEL AVERNO

8 de agosto de 2013

LA ÚLTIMA POESÍA DE MUERTE


En papel antiguo escribo
mi propio testamento en forma de versos,
en forma de un fin que es un cambio
y no existe en mi percepción.

Tinta en sangre,

la punta de mi dedo hace de pluma
y al final la firma,
como una espada grabando la piedra
que da aliento 
al último momento de mi cuerpo.

En vano fue la poesía

que me dio un nombre teatral,
en vano es el hombre cruel
que fui bajo un orbe sin musa.

Ser un Ángel mortal,

ser Proteo en forma de bestia,
ser el presente
que después será olvido
y en la última página ser Nadie.

Estúpida la humanidad

y sus miedos dibujando mentiras,
imbécil el hombre destructor 
de su mismo origen,
putrefacto el espectro que será después,
la cúspide de los Dioses.

Mi última letra 
grita su muerte
que podría vestirme esta noche
de un blanco opaco
y ser allí parte del mármol eterno
y su epitafio mi propio testamento.

(Ariel Van de Linde)


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