SEGUIDORES DEL AVERNO

12 de abril de 2013

LA SOÑADORA


Visible es tu rostro
que mira una rosa,
visible tus ojos nostálgicos
de entresueños, ensueños y sueños.

El arrebol abstracto, el alba austera,
el ocaso indiviso, la aurora infinita,
se abisman sobre la eternidad
de tu mirada de mármol y arena.

Te reflejas en un espejo
que es agua y río disperso;
ilusorio es el vuelo de tu alma
cuando agita tu pecho
al suspiro de tibia esperanza.

Avaros son los Dioses: Thánatos e Hipnos,
pero soñadora te contemplas.
Cierras las pupilas con vista al cielo
sólo imaginando ese deseo irreal
y sonríes anhelando existir
dentro de un recuerdo reprimido.

Se quebró la rosa sobre tu piel
deslizando sigiloso un pétalo por tus muslos
como el cisne se desliza en su lago nocturno.

Y estoy aquí, aunque distante te veo
junto al letargo envuelto en jardines
y a tus manos voy y en tu sueño muero.

(Ariel Van de Linde)

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