SEGUIDORES DEL AVERNO

19 de febrero de 2013

LA ÚNICA


Dime si en verdad me amas
porque jamás conocí una mujer
que me amara bajo mi dharma.

¿Cuál fue tu sentir aquel día de 
rocío 
sobre la estatua del prócer?
¿Has sentido mis besos?

Poderosa mujer, aurora sagrada,

retrato de hadas, brío de calma.

Dime si es verdad...,

que fui el primero en tus labios,
que fui el dueño de tu cintura,
que fui las caricias de tu arquitectura,
que fui la pasión de tu hermosura.

La única que forjó mi corazón 

con la savia de tus ojos ensimismados,
cuando mi soledad se pregonaba
al vórtice desesperado del infierno.

Dime si en verdad me amas,

me deslizo a tu sacro deleite
como perdido en el Lete 
respirando arduo tu aroma omnipotente.

¡Oh, amada! 
La única en mis días,
la única en mis desolados valles,
la única que lleno mi faz terrenal.
La única que me amó en la jaula del alma.

(Ariel Van de Linde)

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