SEGUIDORES DEL AVERNO

7 de noviembre de 2012

APASIONADO


Apasionado respiro el perfume
que deja tu esencia por las mañanas
en este valle de bellas flores danzando
como egipcias enamoradas de sus Dioses.

Pero no estás aquí...
Apasionado estoy y me siento cerca de ti.
Siento el deleite de tus labios a la distancia 
y el amor que me brindan tus besos
comparándose al momento de mi muerte.

Apasionado deliro con tu amor hechicero
y me droga el sabor de tu piel cuando
te toca mi boca y locamente me desborda.

Apasionado camino por el estío
de tus ojos en un profundo sueño
que este valle te contempla y venera,
y yo... perdidamente enamorado
de tu corazón mujer esmeralda, brillo del aura,
aunque no te vea, te siento mía, te siento cerca.

(Ariel Van de Linde)

6 de noviembre de 2012

NIÑO


Niño, que viajaste por el universo
y con tu luz naciste en nuestro tiempo.
¿Qué poder tiene tu inmortalidad,
con qué sacro manto repartes tu bondad?

Niño, que juegas en armonía
y con tu cálida sonrisa cubriste
en llantos de alegría al árbol de la vida,
y en su fruto pecho te alimentó con placer.

Eres Semi-Dios de la risa, de la sonrisa,
y a las bestias acaricias haciendo
que sus corazones sean débiles al ver tu imagen
y a las niñas abrazas con toda simpatía.

Niño, enséñame a ser niño
porque jamás lo he aprendido,
enséñame tu inocencia
jugando con esos dibujos rayados
en mi tela del alba. Niño...

¿Qué secretos llevas en tu alma,
de qué círculo celestial viene tu plaga de amor?

Eres el ser divino. Eres tiempo y destino,
eres la imagen de niños antiguos,
eres sabio como los niños que duermen
en el tren y eres guía de sus plegarias,
eres la vida misma, eres niño de padres
con amplia joroba en su lomo.

¡Niño, niño! Que viajaste por el universo,
enséñame tu inocencia para así tener 
conciencia, enséñame a jugar contigo,
enséñame a ser niño.

(Ariel Van de Linde)

LA MUJER DE LA ESQUINA


Comienza su noche en la esquina, su noche...
Petrifica la vista de los lobos infames
y toma la gota furiosa de amor con los desconocidos.

Los vive, los lleva a su templo,

los tira, los come, muerde sus cuellos.

Regala mentirosos besos,

deja que rocen su muslo
y enseña su loca sabiduría.

Los apaña en gozo

y recibe los golpes de la miseria
que con desprecio escupen en su rostro.

Una niña espera el plato de la vida

que ansiosa canta su boca.
Grita las penas, juega muñeca;
lloran las heridas que habitan su espalda
pero el plato le entrega.

Mujer que defiende esta vida en la esquina

y a los lobos infieles les obsequia placer,
se choca en la riña con otras mujeres 
y con aquellos que imitan la feminidad.

¡Por esa esquina!


Ese cuerpo con callos,

cuerpo que perdió su seda,
ese cuerpo que no conoce el amor,
cuerpo que abandonó al rey nocturno,
pero que alimenta a la niña.

¡Ay! Mujer de la esquina;

tu amigo es el dulce espíritu,
tu amor oculto,
no se compara a otras mujeres
y aunque despojada del falso reino,
duermes con tu niña cálida y valiente.

(Ariel Van de Linde)

5 de noviembre de 2012

UN PEQUEÑO ADOLESCENTE


Tuyo fue el día cuando 
abriste tus ojos de nacimiento,
tuya fue mi primer palabra,
primogénito, tan pequeño.
Urdiste los años en la tela
amistosa e indivisa, famosa.

Tuya es la palma de mi mano
porque en tu adolescencia
veo el viejo pasado donde ese 
misterioso tiempo me ha creado.

Tuyo fue el momento
que me observaste alejarme
de tu vista y tus sueños parado
en la puerta con una fehaciente
laguna brotando de tus ojos.

(Me acordé de una frase:
Mi dulce y tierno mortal,
así me decía ella)

Tuya es la experiencia
y tu rebeldía y el amor
hacia las chicas que después
desaparecen y te olvidas.
Eres el albedrío vanidoso
adolescente, elocuente,
un Ámbar transparente,
un Semi-Dios de mi mente.

Tuya es mi alma por siempre
hijo de pródigos y prodigios,
del universo antiguo y también
inmortal niño hijo mío.

Tuya es tu felicidad vana
como la vana línea eterna,
el anaquel para tus sueños,
para todos los Eneros 
que te identifican entero.

También... tuyo es mi último día,
y me guardes dentro del palacio
sagrado de polvo disperso, mágico.

¡Tuya es la vida y su existencia!
¿Será qué por eso eres pequeño?
¿Será qué por eso eres nuestro?
Veo un primogénito, un niño eterno.

Tuyo es el incesante presente
niño adolescente de providencia
elocuente y un amor omnipotente.

(Ariel Van de Linde)

4 de noviembre de 2012

EL DIBUJANTE






Nace la noche en el pueblo vasto
de crimen silencioso,
gritando los niños del andén
detrás del árbol obscuro.

Sale de las sombras dementes
musicalizando su efímera
garganta callejera. ¡Vana!
El Dibujante omnisciente.

Peligro de viejos maestros,
dibuja con su diamante
los gritos de los amantes,
los gritos de los niños quebrajados
en la miseria y los llantos.

El oscuro pueblo es su orbe;
dibuja en él, la sangre de antiguas vidas,
tiernas vidas de mitos antiguos.

El dibujante fuma el tiempo,
ríe y sonríe, fuma el tiempo.
Colorea en rotas paredes,
los músicos, la vida, la muerte
y la paz que miente.

¡El sexo ardiente de la gente!

Es invisible e imposible
notar su presencia
y se arroja al veneno de su acuarela.

¡A la luz del día duerme en seda!

El Dibujante omnisciente.
Pinta la cópula caliente.
Pinta como lee tu mente.
Pinta hasta oír la muerte.


(Ariel Van de Linde).