SEGUIDORES DEL AVERNO

5 de noviembre de 2012

UN PEQUEÑO ADOLESCENTE


Tuyo fue el día cuando 
abriste tus ojos de nacimiento,
tuya fue mi primer palabra,
primogénito, tan pequeño.
Urdiste los años en la tela
amistosa e indivisa, famosa.

Tuya es la palma de mi mano
porque en tu adolescencia
veo el viejo pasado donde ese 
misterioso tiempo me ha creado.

Tuyo fue el momento
que me observaste alejarme
de tu vista y tus sueños parado
en la puerta con una fehaciente
laguna brotando de tus ojos.

(Me acordé de una frase:
Mi dulce y tierno mortal,
así me decía ella)

Tuya es la experiencia
y tu rebeldía y el amor
hacia las chicas que después
desaparecen y te olvidas.
Eres el albedrío vanidoso
adolescente, elocuente,
un Ámbar transparente,
un Semi-Dios de mi mente.

Tuya es mi alma por siempre
hijo de pródigos y prodigios,
del universo antiguo y también
inmortal niño hijo mío.

Tuya es tu felicidad vana
como la vana línea eterna,
el anaquel para tus sueños,
para todos los Eneros 
que te identifican entero.

También... tuyo es mi último día,
y me guardes dentro del palacio
sagrado de polvo disperso, mágico.

¡Tuya es la vida y su existencia!
¿Será qué por eso eres pequeño?
¿Será qué por eso eres nuestro?
Veo un primogénito, un niño eterno.

Tuyo es el incesante presente
niño adolescente de providencia
elocuente y un amor omnipotente.

(Ariel Van de Linde)

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