SEGUIDORES DEL AVERNO

6 de noviembre de 2012

NIÑO


Niño, que viajaste por el universo
y con tu luz naciste en nuestro tiempo.
¿Qué poder tiene tu inmortalidad,
con qué sacro manto repartes tu bondad?

Niño, que juegas en armonía
y con tu cálida sonrisa cubriste
en llantos de alegría al árbol de la vida,
y en su fruto pecho te alimentó con placer.

Eres Semi-Dios de la risa, de la sonrisa,
y a las bestias acaricias haciendo
que sus corazones sean débiles al ver tu imagen
y a las niñas abrazas con toda simpatía.

Niño, enséñame a ser niño
porque jamás lo he aprendido,
enséñame tu inocencia
jugando con esos dibujos rayados
en mi tela del alba. Niño...

¿Qué secretos llevas en tu alma,
de qué círculo celestial viene tu plaga de amor?

Eres el ser divino. Eres tiempo y destino,
eres la imagen de niños antiguos,
eres sabio como los niños que duermen
en el tren y eres guía de sus plegarias,
eres la vida misma, eres niño de padres
con amplia joroba en su lomo.

¡Niño, niño! Que viajaste por el universo,
enséñame tu inocencia para así tener 
conciencia, enséñame a jugar contigo,
enséñame a ser niño.

(Ariel Van de Linde)

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