SEGUIDORES DEL AVERNO

6 de noviembre de 2012

LA MUJER DE LA ESQUINA


Comienza su noche en la esquina, su noche...
Petrifica la vista de los lobos infames
y toma la gota furiosa de amor con los desconocidos.

Los vive, los lleva a su templo,

los tira, los come, muerde sus cuellos.

Regala mentirosos besos,

deja que rocen su muslo
y enseña su loca sabiduría.

Los apaña en gozo

y recibe los golpes de la miseria
que con desprecio escupen en su rostro.

Una niña espera el plato de la vida

que ansiosa canta su boca.
Grita las penas, juega muñeca;
lloran las heridas que habitan su espalda
pero el plato le entrega.

Mujer que defiende esta vida en la esquina

y a los lobos infieles les obsequia placer,
se choca en la riña con otras mujeres 
y con aquellos que imitan la feminidad.

¡Por esa esquina!


Ese cuerpo con callos,

cuerpo que perdió su seda,
ese cuerpo que no conoce el amor,
cuerpo que abandonó al rey nocturno,
pero que alimenta a la niña.

¡Ay! Mujer de la esquina;

tu amigo es el dulce espíritu,
tu amor oculto,
no se compara a otras mujeres
y aunque despojada del falso reino,
duermes con tu niña cálida y valiente.

(Ariel Van de Linde)

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