SEGUIDORES DEL AVERNO

4 de noviembre de 2012

¿DONDE ESTÁS?


¿Dónde estás?
¡Te necesito!

Te he esperado en mis noches
solitarias con la luz de tu cielo
embebido sobre el estío infinito.

Como tu ángel amado me vi,
en un manto sagrado incesante 
que se reflejó junto al cofre de cristal
arropado en la vastedad de tus manos
con un corazón dorado, un beso añorado.

¿En qué parte de mi boca te escondes?

¿Dónde estás?
¡Quiero encontrarte!

Solo los hilvanes se destejen
de mi alma desnuda, y me alejó de ti,
ese cálido amor que hizo agua mis 
lágrimas en el frío del crudo invierno.

Mujer...
corazón amante, dominante,
ya no habita tu perfume en mí.

Ese aroma a placer y deseo
que emana tu piel por las mañanas
donde todo hombre es vulnerable
a tal neófita y petrificante belleza.

¿Dónde estás?
¡Yo estoy aquí!

Espero en mi solsticio de Acuario
y mis años arrugados sin esperanzas,
poder encontrarte vaga alguna vez.

Será en forma de rosa
la noche que duermas sobre mí,
me verás como al silencioso ocaso
cuando en ti, mi carne fallezca.

(Ariel Van de Linde)

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